Hermanas Auxiliadoras un servicio incluyente

 

Espiritualidad

 

Convencidas de que nuestro mundo tiene necesidad de mujeres con una profunda experiencia de Dios. Tomamos la Espiritualidad Ignaciana que aportan a nuestra experiencia personal y junto con nuestro carisma favorecen una profundización del amor gratuito de Dios y fortalece en nosotras el deseo de participar en el proyecto del Reino desde la actitud liberadora de Jesús, con el propósito de que las personas puedan encontrar el fin para el que fueron creadas.

 

Desde el espíritu de nuestro carisma “Creemos que no hay ninguna frontera para el amor y que somos solidarias de todas las personas que siguen a Jesucristo en su Pascua”.

 

“En el corazón del mundo leemos en la fe la presencia activa de Dios. Nos esforzamos en reconocer los valores evangélicos ya presentes en las personas y en los grupos que nos rodean. Creemos que cada cultura encuentre la novedad del evangelio la plenitud de sus riquezas y el cumplimiento de sus anhelos”.

 

“La virgen María a quien invocamos bajo el vocablo de Nuestra Señora de la Providencia, es un signo de esperanza en la vida del Instituto y del pueblo que servimos”.

 

Apoyamos nuestra experiencia de vida en el seguimiento a Jesús, en una constante búsqueda de la experiencia del Amor del Dios de Jesús.

 

Discerniendo su presencia en nuestra historia personal y colectiva, tomamos elementos de la Espiritualidad Ignaciana para orientar nuestro actuar y ser en nuestro entorno.

 

La vivencia del carisma que María de la Providencia nos heredó, nos lleva a confiar en el Amor gratuito de Dios, a la vez fortalece en nosotras el deseo de participar en el proyecto liberador que Jesús nos mostró, deseando que toda persona encuentre el fin para el que fue creada.

 

Nuestra fundadora, María de la Providencia concibió, en su época, el Purgatorio como “crisol del amor”. Su intuición ha ayudado a las generaciones de auxiliadoras a intuir el misterio de un Amor transfigurante que trasciende y se realiza en medio de incertidumbres y situaciones límite. Como ella, hoy nos sentimos cercanas a los que sufren marginación, exclusión, hambre y desamparo. Situaciones que llamamos de purificación.

 

Esta actitud nos hace desear ser solidarias entre nosotras.